Reseñas: Los Vengadores: Omnigold 4: “La Batalla por la Tierra” (1969-1971)

Tras el tercer tomo de los Vengadores, prácticamente por entero realizado por Roy Thomas y el mayor de los Buscema, el tomo que nos ocupa y que le sucede, cuenta en su inicio con los mismos autores.

Sin embargo, pese a que Roy Thomas se mantiene a lo largo de todo el volumen, la parte gráfica va alternando diferentes artistas.

El primer cambio sucede tras dos buenos números dibujados por big John. Uno que concluye la saga de Satannish en la serie del Doctor Extraño, y que ya comenté en el segundo recopilatorio del Doctor, y una entretenida historia en Wakanda.

Gene Colan es quien se hace cargo de los lápices en unos pocos números, para luego ceder el testigo a Barry Smith y éste hacer lo propio con el pequeño de los Buscema, Sal.

Los números de Colan, desde luego, son muy buenos gráficamente, aunque el entintado de George Klein no le sienta tan bien como a John Buscema. Lo más destacable de estos números es la nueva identidad de Clint Barton, que pasa a ser el nuevo Goliat. Lo llamaremos Goliat 2 para diferenciarlo del original.

Básicamente el malo de turno, más bien en la sombra, es Cabeza de Huevo. Mientras que Thomas se inventa una historia en la que Ojo de Halcón, el Espadachín y un tipo que aparece por sorpresa y al que todos los Vengadores parecen conocer, Barney Barton, habían trabajado juntos en un circo. Barton, que, oh sorpresa, resulta ser el hermano de Clint, acaba muriendo como un héroe. Historia un tanto ingenua, donde lo mejor es la parte gráfica.

Bastante mejor está el siguiente arco. Pero a nivel de guion, porque los dibujos de Barry Smith difícilmente pueden ser menos estéticos.

Estamos ante los números en que se descubre el adamantium, el metal ultra-resistente ficticio del Universo Marvel. Ni más ni menos que una nueva encarnación de Ultrón, Ultrón-6, acaba construido con el precioso metal, para finalmente ser destruido mediante el otro metal inventado del Universo Marvel, el vibranium, que recordemos que se encuentra sólo en Wakanda.

Uno de los ingredientes que aportan naturalidad a estas historias es el continuo ir y venir de miembros en las filas del grupo. Los Vengadores, menos que nunca, no es un grupo cerrado donde sus componentes no pueden faltar al trabajo, sino que cada uno de ellos tiene su propia vida, sus propios asuntos y sus propias aventuras. Así, vuelven a aparecer Thor y Iron Man, y más adelante el Capitán América. Sin necesidad de notificar que vuelven a ser miembros del grupo en activo, simplemente vuelven, se quedan, desaparecen en algunos números para volver a participar de forma activa…

De esta forma, a lo largo del tomo, los Vengadores podemos decir que consisten en Ojo de Halcón/Goliat 2, Visión, Pantera Negra, Chaqueta Amarilla, Avispa, Thor, Iron Man, Capitán América, Bruja Escarlata y Mercurio. Estos dos últimos se reincorporan hacia la mitad. Y prácticamente todos se ausentan durante uno o varios números, quitando a Clint Barton y la Visión, que están siempre ahí.

No me olvido del nuevo miembro del grupo, el Caballero Negro, que, tras varias apariciones, estaba pidiendo a gritos entrar en el grupo. Un caso en que la volatilidad llega al extremo cuando, tras la celebración de su ingreso en el grupo por todo lo alto, el nuevo miembro se esfuma como si no hubiera existido y no volvemos a saber de él hasta el final del tomo.

Ya con Sal Buscema a los lápices, creo que en su primer trabajo continuado en Marvel, tenemos un arco con protagonismo de Kang, al que esta vez los Vengadores tienen que prestar ayuda. La premisa es un poco de juguete. Un extraterrestre todopoderoso llamado el Gran Maestro, se entretiene desafiando a gobernantes de planetas, como Kang, a lo que él llama los Juegos de las Galaxias. Los peones acaban siendo los Vengadores, y el precio, como no, es la supervivencia de la Tierra.

Pese a todo, y si obviamos los numerosos agujeros de guion, el arco me parece muy entretenido, puro Marvel. Y los adversarios a los que deben hacer frente los Vengadores tienen su importancia. Por un lado, un grupo creado por el Gran Maestro llamado el Escuadrón Siniestro, inspirado en la JLA de DC, y por el otro el trio de héroes de la segunda guerra mundial, el Capitán América, el de entonces, Namor y la Antorcha Humana original. Preparando el terreno para los Invasores.

El pobre número en que se enfrentan a Escorpio, que no es más que una excusa para resucitar a Nick Furia, tiene como único aliciente la creación del grupo de supervillanos llamado el Zodíaco. Número que ya comenté en el segundo Omnigold de Nick.

Y a continuación vuelven los Hijos de la Serpiente en otro relato sobre temática racial. Una historia que apunta a previsibilidad pero que acaba teniendo su jugo. Tímidamente se convierte en una foto de las dos américas, la más abierta y tolerante, y la más conservadora y racista.

Roy Thomas se pone las pilas… y John Buscema arrasa.

A partir de aquí la colección alcanza unas cotas a las que no se había acercado hasta ahora.

De entrada, creo que Roy Thomas, al fin, le ha tomado el punto a la serie. Recuerda a Stan Lee en cuanto al poco trabajo explicativo de las tramas, en el ir al grano, y se centra más en el componente relativo al entretenimiento. Y el resultado es bueno. Logra crear unos guiones atractivos y la personalidad y química de los personajes funciona, sin grandes alardes.

Entre otras cosas a destacar, Thomas va preparando el terreno para el futuro romance entre la Visión y la Bruja Escarlata.

Pero claro, todo resulta más fácil cuando en el apartado gráfico cuentas con los mejores profesionales. John Buscema vuelve a ser el dibujante fijo, pero esta vez se trae a un entintador superior. Los acabados de Tom Palmer elevan la parte visual a los cielos. Si existe la perfección debe ser algo parecido a lo que nos ofrecen aquí el tándem Buscema-Palmer. Para mí en el top 3 de cómics mejor dibujados de los 60 junto a la Estela Plateada de Buscema-Sinnott y el Doctor Extraño de Colan-Palmer.

Tenemos una historia de bárbaros en un mundo lejano. Algo así como un precedente del Conan de, también, Thomas-Buscema que vendría pocos años más tarde.

Resulta que en un lejano mundo al borde de la extinción en el que reina Arkon, una especie de bárbaro a pecho descubierto, descubren que su supervivencia depende de que prolifere la guerra nuclear en la Tierra. El caso es que, desde la otra punta del universo, les alcanzó la luz vital de las bombas atómicas de la segunda guerra mundial. O sea, que necesitan que la Tierra se autodestruya para que su planeta sobreviva.

Inverosímil es poco, pero la idea es buena y da para un arco de lo más entretenido. De paso, el viaje sirve para que la Bruja Escarlata recupere sus poderes.

En la siguiente trama vemos a los Vengadores obligados a ponerse a trabajar en demolición de edificios. Si lo pensamos bien no es algo tan descabellado y entra dentro de lo verosímil. Con la participación de un grupo de villanos de poca monta pero de lo más dispar, y también el protagonismo de Cornelius Van Lunt, un magnate especulador sin escrúpulos.

Algo más modesto es el arco de presentación de la Legión Letal, un nuevo quinteto de supervillanos liderado por el Segador, que viene a ser a los Vengadores lo que los Seis Siniestros a Spiderman y los Cuatro Terribles a los 4 Fantásticos.

Mientras que las dos siguientes tramas, que acaban conectadas, son de las más disfrutables, aunque la conexión está un poco cogida por los pelos. Una historia de denuncia de la expropiación de tierras a las tribus indias, en que Lobo Rojo, un indio americano metido a superhéroe, y unos pocos Vengadores hacen frente a Van Lunt.

Y el resto de Vengadores, que se enfrentan al Zodíaco. En realidad sólo al líder del grupo de supervillanos, Aries, que secuestra la isla de Manhattan.

El número de las Liberadoras supone un pequeño paréntesis en la línea seguida. Una historia supuestamente favorable a la liberación de la mujer, pero un poco en clave de humor, hasta el punto de que la intención inicial parece invertirse. Thomas no daba la sensación de ser un tipo precisamente feminista, si nos atenemos a algunas pequeñas salidas de tono en su larga trayectoria, más propias de mentalidad machista.

La pequeña aventura que llega a continuación me parece una de las mejores de esta etapa. Pura fantasía e imaginación por parte de Thomas y Buscema. De nuevo en el mundo de Arkon, con la Encantadora de por medio, una historia tocando el género de espada y brujería donde, al fin, vuelve a participar el Caballero Negro. La única pega es que la historia daba para más de un número.

La marcha de John Buscema la marca el siguiente arco. Una aventura que tiene su importancia al ser de las primeras, quizás la primera, en que se muestra la existencia de realidades paralelas. Quizás un embrión del Multiverso marveliano. Y además, en esa otra realidad a la que se ven desplazados Goliat 2, Bruja Escarlata, Mercurio y Visión, un grupo llamado Escuadrón Supremo ocupa el lugar de los Vengadores. El Escuadrón Supremo no es otro que el Escuadrón Siniestro presentado páginas atrás, pero supuestamente el de una realidad alternativa. Una realidad que creo que está inspirada en el universo de DC. No sólo por los miembros del Escuadrón Supremo, inspirados en los de la JLA, sino porque Nueva York aquí es llamada Cosmópolis, probablemente en recuerdo de la Metrópolis de DC.

Pura acción y entretenimiento, pese al final facilón.

Un número en que se cuenta el origen de Pantera Negra, que no pasa de correcto, da paso al último arco del tomo.

El reconocido escritor de ciencia ficción, Harlan Ellison, en una de las varias colaboraciones con Marvel, es el argumentista de un crossover interesante que transcurre en los Vengadores y en la colección de Hulk. Un ser de una extraña raza, Psyklop se enfrenta a los Vengadores y a Hulk, acabando este último en el minúsculo reino de Jarella. Clásica historia del gigante verde que supone la primera aparición de la chica de piel verde.

Conclusión.

De los cuatro tomos de los Vengadores reseñados hasta ahora, creo que éste es el mejor con diferencia.

La parte gráfica mantiene un nivel alto quitando los pocos números de Barry Smith, siendo excepcional en el largo tramo dibujado por John Buscema y entintado por Tom Palmer.

Mientras que los guiones y diálogos de Roy Thomas son los mejores que ha hecho hasta ahora en la colección. No creo que ningún arco llegue a la pobreza de ideas mostrada en buena parte del tercer tomo. Especialmente la segunda mitad del presente volumen mantiene un nivel más que bueno, por lo menos en cuanto a entretenimiento. Introduciendo nuevos personajes e ideas que serían importantes en el futuro de Marvel.

Recomendable.

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4 Comments

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4 Comments on “Reseñas: Los Vengadores: Omnigold 4: “La Batalla por la Tierra” (1969-1971)
  1. Buen trabajo, Rockomic. Buen repaso y buenas reflexiones. Además estoy de acuerdo con CASi todo lo que comentas, ja. Sin duda este tomo supuso un salto de calidad en guiones (con un Roy Thomas ya rodado y aprovechando las.sinergias del universo compartido, al tiempo que construía un culebrón interno para la colección, con sus propias estructuras de relaciones) y dibujo (con un John Buscema también ya rodado tras pillarle el sistema a esto de los comic-books de superhéroes, que tan poco le motivaban, ja…imaginad si le hubiesen puesto, coño, …su hermanito Sal, también a buen nivel don Silvio, coño…y entremedias un Gene Colan de transición, siempre curioso de ver cómo poco y un Barry Smith en el proceso todavía de desarrollar su propio estilo…lo bueno con BWS todavía estaba por llegar. Arte aquí el de “Big John”).

  2. Y lo mejor: la serie todavía va a seguir tirando hacia arriba a toda mecha, cual cohete diseñado por Zarkov. Era un buen momento para seguir a los Vengadores, ya no se precisaba fuerza de voluntad.

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