Reseña: Spiderman y Lobezno (2026)

¿Qué puede salir mal al juntar a dos de los superhéroes más reconocidos de Marvel? ¿Y si a esto le añades un guionista competente y unos buenos dibujantes?

Pues que dure solo 10 números.

Juntar, en una colección, a dos personajes Marvel no es algo nuevo. Marvel Team-up es una muestra de ello y lo demostró durante 150 números. Y juntar a Lobezno y Spiderman tampoco lo es. Ya los hemos visto en Increíbles Spiderman y Lobezno de Jason Aaron y Adam Kubert o Spiderman/Lobezno: La materia de las leyendas de Brett Matthews y Vatche Mavlian.

Por lo tanto, a priori, tiene buena pinta.

Marc Guggenheim es un guionista veterano venido de la televisión, pero lleva muchos años en la editorial, con trabajos como Patrulla-X Oro o Agentes de Shield. Conoce el universo y los personajes. Y se nota en la lectura del cómic.

Panini ha publicado la serie en dos «grapilomos» con cinco números americanos por volumen, dividiéndolo por sagas. En el primero encontramos una historia donde el pasado de los padres de Peter parece que está relacionado con Lobezno. O mejor dicho, parece que Logan es el culpable del destino de los progenitores Parker.

Una saga adrenalínica con villanos como Kraven o Mysterio, espías y dinosaurios. No solo indagaremos en el pasado, sino que incluso aparecerá un nuevo villano llamado Dreadshadow (del que, de momento, nunca más se supo).

En el segundo volumen encontramos un capítulo de transición entre sagas con Alimaña como villano. El tomo finaliza con una saga de viajes entre dimensiones, con las típicas fusiones entre héroes Marvel y un villano que es la mezcla entre Lobezno y Spiderman: Arachnix (que me parece que no será la única vez que le veamos). No es algo original, pero el guionista logra dotar de algo de profundidad al villano. Y eso se agradece.

Kaare Andrews y Gerardo Sandoval son los dibujantes de la colección, que por cierto, congenian muy bien ambos estilos. Ilustradores espectaculares que te pueden gustar más o menos, pero hacen un trabajo muy disfrutable y entra por los ojos. Todo muy visual, y encima bien dibujado, dentro del estilo de ambos artistas.

Si hacemos algún tipo de comparación entre cómics y cine, esta colección es el típico blockbuster veraniego que se estrena para reventar taquillas. Al estar dividido en dos volúmenes, podemos contentar a distintos tipos de fans. Si somos lectores de toda la vida, el primer arco nos dejará buen sabor de boca por la historia, sobre todo al ahondar en el pasado de los personajes.

Pero, por el contrario, si somos lectores casuales, el segundo volumen nos muestra una aventura de ambos superhéroes sin necesidad de conocer los años de continuidad de los personajes. Este volumen es ideal para regalar a alguien que sale del cine después de ver Spider-man: Brand new day.

No todo tiene que ser trascendente, épico y que siente un antes y un después. A veces con que entretenga es suficiente. Y esta colección lo consigue. Un divertimento veraniego, una lectura fresquita con dos de los más grandes héroes. A mí me ha funcionado. No la dejéis escapar.

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