Reseñas: Howard el Pato: Marvel Limited Edition 1: «Atrapado en un Mundo que no es el suyo» (1975-1977)

Si en la Marvel de los 70 hay una colección que se sale de lo común, sin duda ésta es la de Howard el Pato. De hecho, ni siquiera podemos hablar de género superheroico, sino de sátira social y política, entre otras cosas. Quizás por eso fue la única serie, junto a Morbius, de la que la editorial Vértice se olvidó por completo.

El Pato Howard nació de la mente de Steve Gerber y los lápices de Val Mayerik, en la serie del Hombre-Cosa, como una puntual broma aparentemente sin continuidad. Un encantador pato parlante de diseño caricaturesco, procedente de un mundo en otra dimensión donde los ánades son la especie inteligente.

Unas pocas páginas más allá de su presentación, el pato se perdió en un vacío interdimensional, supuestamente con destino hacia el olvido.

La sorpresa vino cuando, un año más tarde, el gracioso personaje tuvo continuidad en dos relatos de complemento de los dos últimos Giant-Size correspondientes al Hombre-Cosa. Por supuesto, por iniciativa de su creador intelectual, Steve Gerber.

Dos historias cortas que vienen incluidas en el presente tomo, justo tras la presentación de Howard en los relatos protagonizados por el Hombre-Cosa. Estos últimos ya convenientemente analizados en la correspondiente reseña de la criatura del pantano.

Dichas historias cortas de complemento, primeramente desentrañan el misterio sobre el destino de Howard tras caer al abismo. Destino que no es otro que nuestro planeta, donde el palmípedo aterriza aparatosamente, tras un supuesto viaje interdimensional.

Frank Brunner se encarga de ilustrar estos dos complementos en los que Howard se enfrenta primero a Garko, el Hombre-Rana, y posteriormente a una vaca vampiro. Personajes surrealistas y tono humorístico, relativamente dóciles teniendo en cuenta lo que nos espera.

Y bueno, tras los dos complementos incluidos en los Giant-Size del Hombre-Cosa, la trayectoria de Howard no se quedó ahí y en Marvel decidieron darle ni más ni menos que una serie regular. Ver para creer para un personaje con aspecto más propio de dibujos animados y unas historias de naturaleza paródica.

Evidentemente, Steve Gerber es el dueño y señor de la serie, la mente genial detrás de todo, pero la parte grafica para nada es menospreciable. Es más, los dibujantes se adaptan al dedillo a lo que pretende contarnos Gerber. Tras dos números completos a cargo de Frank Brunner y un tercero, obra de John Buscema, entra en el puesto el hombre que dejaría la impronta definitiva en la colección. Éste no es otro que Gene Colan, que amplía su leyenda con otra soberbia demostración de su arte, y en un terreno muy alejado de otras obras capitales salidas de su talento como la Tumba de Drácula o Doctor Extraño.

Cabe mencionar también a Steve Leialoha, entintador oficial de la colección, por lo menos en los números incluidos en este primer tomo, que hace un notable trabajo.

Pasando al contenido, sin duda estamos ante la obra en la que Steve Gerber pone toda la carne en el asador con relación a todo lo que considere que pueda ser objeto de crítica o de burla. Entre otras cosas porque es la colección que más se lo permite, al estar hecha a medida para tal fin.

El caso es que Gerber arrasa con todo lo que se le pone por delante, desde los superhéroes hasta la sociedad norteamericana, pasando por la política.

A ojos externos, los de un pato procedente de otra dimensión, nuestra sociedad aparece estampada con todas sus contradicciones e incoherencias, mientras el día a día de los que la habitan se mueve entre lo absurdo y lo inservible.

Todo ello narrado en clave de sátira, haciendo uso de un humor mordaz y ácido que en ocasiones me trae al recuerdo a Groucho Marx.

Como ocurre en toda colección sujeta a continuidad, el protagonista de la función se ve secundado por otros personajes recurrentes. En este sentido destaca la presencia de Beverly Switzler, compañera inseparable del pato desde el primer número. Bev es el reflejo de la mujer liberada de los años setenta tras el auge de la cultura hippie. Una joven optimista y vital en contraposición al carácter gruñón, carca y cínico de Howard.

Aquí, el pícaro de Gerber nos empuja a pensar en una relación algo más que de amistad entre Howard y la joven. Ahí están esas imágenes de una Beverly sensual en una habitación a solas con el pato, sumado a la confesión del propio Howard de que los momentos junto a Bev hacen más soportable su estancia en este mundo de locos.

El mundo de los superhéroes no se escapa a la socarronería de Gerber. Algunos personajes de Marvel son parodiados y hasta ridiculizados tomando como modelo al propio Howard vestido con sus indumentarias, caso de Drácula, Shang-Chi, Doctor Extraño, Conan o el Hijo de Satán. En cuanto a estrellas invitadas, Spiderman cuenta con una estéril aparición en el primer número. Lo justo para meter al arácnido en portada y asegurar un tanto el tiro.

Tampoco falta una parodia del terror gótico en un genial episodio en el que una niña crea un Frankenstein de galleta

Pero lo que hace mayor a esta serie es la crítica mordaz y punzante hacia esta sociedad nuestra, poniendo frente al espejo algunas de sus lacras e hipocresías, así como también el desfile de ingeniosos personajes a los que se enfrenta Howard, que aportan el componente más surrealista.

Especialmente memorable es el episodio en el que Howard se presenta a candidato a las elecciones presidenciales. Gerber no se corta un pelo en tachar el proceso electoral de fraude sistémico en pro de un régimen bipartidista, cuando un tercer candidato sufre en sus carnes la difamación de los medios mediante un montaje de lo más burdo. Aquí también se puede leer entre líneas cómo Gerber califica al electorado de estúpido por dejarse manipular. Por no hablar de cómo el partido pretende usar a su candidato como una marioneta. El mundo real, tal cual.

Que luego Gerber resuelva el origen de la calumnia en la figura de un chiflado antiyanquis del país vecino, no resta valor a la intencionalidad crítica.

La dictadura de la economía y el capitalismo tampoco se escapan a la ironía de Gerber en uno de los mejores números de la serie regular, precisamente el primero. Una fantasía heroica en base a un malvado mago financiero que vive en una torre construida con tarjetas de crédito y amenaza con ser el contable jefe de todo el Universo, mediante el uso de una calculadora cósmica. Genial.

Otro de los objetos de crítica es la violencia gratuita. Aquí tenemos otro personaje brillante, el Conde Macho. Un joven incapaz de comprender conceptos como broma o ironía, de manera que cualquier comentario lo interpreta de forma literal, como si fuera un ataque. Una denuncia de cómo la violencia se ha hecho un hueco en la sociedad bajo vacuos pretextos. En otro episodio sitúa el punto de mira en la televisión e incluso en los propios cómics, en un divertido gag en el que Howard lee horrorizado un cómic parodia del Daffy Duck de la Warner.

El ecologismo también tiene un hueco entre las inquietudes de Gerber, en un número en el que un nabo venido del espacio posee la mente de un policía. De esta forma nace el Hombre-Nabo, guardián ecológico del bien. Atención a los delirantes diálogos que mantienen la parte hombre con la parte nabo.

Y otro de los números más destacados tiene como protagonista a Paul Same, un miedoso artista que tiene un excepcional problema de somnolencia extrema. El caso es que se levanta sonámbulo convertido en el Hombre-Insomnio, un justiciero que habla en verso y viste pijama, creado por su subconsciente para hacer frente a todo aquello que no osa despierto.

Entre los personajes recurrentes no puedo dejar de mencionar a la señora de los riñones. Una delirante anciana obsesionada con la idea de que quieren envenenar sus riñones, que aparece en el lugar menos pensado para darle la matraca a Howard.

Fuera del título mensual, se incluye también un episodio más extenso que sorprendentemente fue publicado dentro del título Marvel Treasury Edition, una serie dedicada a reeditar etapas clásicas en un formato más lujoso. Este número del Pato Howard fue uno de los poquísimos que incluyeron material inédito, y contiene un episodio igual de destacado que los de la serie mensual del ánade.

Está vez, Gerber viene acompañado por Sal Buscema, completando un divertidísimo número. Los Defensores son las estrellas invitadas y los oponentes son un grupo de curiosos supervillanos fundamentados en razones sociales. Una panda de simpáticos pobres diablos manipulados por el Doctor Angst, el malo de la función.

A partir del décimo número de la serie regular, ésta evoluciona hacia un tono algo distinto.

De entrada, Gerber lleva su imaginario surrealista al extremo, en un episodio que es un auténtico viaje ácido, quizás en referencia al uso del LSD en los años de su juventud. Entre las muchas alucinaciones, llegan a aparecer hasta los Kiss, la banda de rock, que el propio Steve Gerber ya había convertido en personajes de cómic en el primer número del magazine Marvel Super Special.

Howard termina en un psiquiátrico donde conoce a una nueva amiga, Winda Wester, que cree estar poseída por un demonio y acude a que la exorcicen. Otro personaje que podría interpretarse como víctima del abuso de estupefacientes.

En todo caso, un vendaval de alucinaciones difícil de descifrar, en el que creo que se abusa de un personaje como la señora de los riñones, que parecía hecho para pequeños cameos.

Los últimos números incluidos en el tomo rebajan el tono crítico y corrosivo en favor de tramas y personajes con menos mala leche, a excepción del propio Howard. La línea argumental digamos que es algo más asimilable a lo que sería una aventura marveliana, solo que con un pato parlante por ahí, que no es poca cosa. El Hijo de Satán interviene como invitado, mientras que la parte final es de carácter más cotidiano. Howard y Winda son adoptados por Beverly y Paul Same en lo que sugiere ser algo parecido a una familia.

Sea como fuere, el nivel sigue siendo alto y el último número de la serie mensual incluido termina en un cliffhanger de lo más seductor.

El volumen cierra con el primer anual correspondiente a Howard el Pato.

Además de ser el primer episodio en que interactúan juntos los cuatro miembros de la recién formada comunidad, o sea Howard, Beverly, Paul y Winda, también es el primer número propio del pato realizado por sus dos creadores, Steve Gerber y el dibujante Val Mayerik.

La compra de una alfombra, que resulta ser voladora, desemboca en una aventura de lo más loca en la que los cuatro protagonistas se ven trasladados a un escenario de las Mil y una Noches. No falta la inevitable dosis de crítica, esta vez a la explotación del petróleo, en lo que es otro buen número.

Conclusión.

Probablemente, la obra por la que Steve Gerber debería ser más recordado.

Un cómic inteligente, crítico y, a la vez, tremendamente divertido. Un cómic muy alejado de la naturaleza superheroica que define a la editorial Marvel, lo que no impide que estemos ante uno de los indiscutiblemente imprescindibles de los 70.

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40 Comments

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  1. Un cómic históricamente ignorado en España que afortunadamente nos ha llegado de la mano de la colección (y línea) MLE. (Antes solo habíamos tenido de la serie original y de la mano de Forum un tomito del Pato de Gerber con los primeros números, con portada del entrañable don Rafael López Espí …y un especial navideño en grapa muy posterior a Gerber).
    …Una pena que no nos completasen «la serie» con un tercer tomo dedicado al estupendo magazine del Pato. Y una pena que ni en USA se hayan recopilado debidamente las muy curiosonas comic-strips del Pato (la mejor de las comic-strips marvelitas). Y también una pena que no se haya reeditado la miniserie Max del personaje con la última visita de Gerber a su muy querido Pato (tras supuestamente intercambiarlo de universo con el Destroyer Duck en un cómic arácnido durante un crossover semioficial con Savage Dragon), aprovechando para chotearse del Dios «único» (muy poco único en su versión) del Libro, las religiones (otro negocio …y franquiciado), el Multiverso e incluso la línea Vértigo de DC (el modelo que intentaba replicar son éxito la línea Max de Marvel …y una línea en la que el viejo Gerber ya había probada suerte poco antes…y fracasado, como casi era de esperar con el especialísimo y personalísimo autor). (No ayuda a nada de esto que este primer tomo del Pato vendiese lentísimo …dejándonos sin el tercero, dedicado a los magazines… aunque luego, como era de prever, acabase agotándose con el tiempo)

  2. Steve Gerber, Val Mayerik, Gene Colan, Steve Leialoha y Frank Brunner. Nada mal. Con estos ingredientes esta serie necesariamente tenía que ser algo especial …y acabar convertida en de culto (vale que eso es sinónimo de flojas ventas también) y en mítica. Una serie personalísima (y eso que se dejaba claro desde el principio, con la visita del vecino arácnido de que esto seguía siendo el universo Marvel… quizás luego Gerber se arrepentiría de esos cameos superheroicos a la hora de demandar a Marvel por la propiedad del Pato). No faltarán otras apariciones de personajes Marvel (menos centrales, salvo por esos Defensores …tan Gerber al fin y al cabo), buscando promocionar al menos un poquito la serie, así como los guiños paródicos a las dos grandes series del momento: La Tumba de Drácula y Shang-Chi Maestro del Kung-Fu.

  3. Afortunadamente, contra todo pronóstico, esta parodia cafre del Pato Donald de la Disney …y carga de profundidad nihilista contra el estilo de vida americano, al tiempo que alter ego del propio Gerber (porque SÍ, el Pato Howard es el propio Steve Gerber sin filtros, con una ayuda de su pareja, la también estupenda y personalísima Mary Skreenes, habitualmente no acreditada pero compañera en aquellos años de su vida y sus guiones…esencial de hecho Mary Skreenes…y no solo para Beverly).

  4. A destacar también el nada disimulado romance interracial (aunque en los comic-books a veces se juegue al equivoco con la situación de amigos y compañeros de piso, está claro que el Pato está celoso de cualquier otro macho que se acerque a Bev…y esta señorita tan liberal siente un cariño especial por su patito).

  5. Y de agradecer que en el tomo se nos incluyese como delicioso extra la pegatina que reproducía la chapa de la campaña electoral (Howard for president!) del Pato.

  6. De Morbius Vértice sí publicó su serial en los magazines (combatiendo a la secta de políticos vampiros). De Howard nada, lamentablemente (motivo por el que la serie probablemente es tan poco conocida y apreciada entre nosotros).

  7. Paul Same, por cierto, era un reflejo del propio Colan, también un artista con muchas inseguridades (aunque nos resulte increíble, incluso incomprensible a sus rendidos admiradores).

  8. ¡Se te nota el fanatismo y la emoción, Suso! ¡Efecto Gerber!

    Aparte del tomo inédito en castellano que les queda por reeditar -quizás una pequeña ventana se podría abrir, ahora que escuché que el segundo está también por agotarse-, que se animen con Omega El Desconocido. Para Gerber fue la gran frustración que se cancelara por sus pocas ventas, aunque comprendió que era una obra arriesgada: no sé cuán consiente estaba de su hacer, resultando en lo que entendemos hoy por deconstrucción del tradicional superhéroe de cómic USA, pero diez años antes de Watchmen, más aún conservando el estilo artístico y narrativo de la Marvel setentera. Criminalmente poco conocida, dignísima de reivindicación.

    PD: Nada que ver con Gerber, pero Planeta reeditará «Enigma» (Miligan y Fegredo) en una nueva edición definitiva -vaya a saber uno-, quizás la última gran obra tardía de la época con su tendencia deconstructiva del superhéroe (mediados de los noventa, pero enmarcable en el grupo de los ochenta), llevándolo todavía más allá y con buen gusto.También dignísima de reivindicación.

    • Creo que para que se publicasen los magazines (al perderse el momento tras el segundo tomo) ya sería necesario que se hiciese algo con el personaje para Disney+ (pena que se truncase lo de la serie animada de Kevin Smith… aunque eso era un proyecto bastante anterior para Hulu, donde nada fue como se esperaba). Lo de Enigma me parece recordar que salía este sábado (si no lo han postergado).

      • Con Omega el desconocido (como con Defensores) tampoco habría problemas de materiales. Ahora que va a salir Capitán Britania (y Rawhide Kid el próximo año) hasta podríamos volver a pedirlo con esperanzas (además, qué coño, que se suponía que lo de los MLEs era para cosas así, no para Patrulla-X: Los años perdidos, Defensores, Conan, Kull, Spiderman: Capítulo uno, Hulk, La Tumba de Drácula y Shang-Chi Maestro del Kung-Fu).

  9. Me parece que el mismo día que Enigma sale The Highest House (Carey & Gross), también en Planeta Cómic. Lo de Mike Carey (salvo que sea mutantes o algo por el estilo) siempre me lo apunto.

  10. Gracias, compañeros!!

    Creo que los dos tomos del Pato se han vendido muy bien. Sólo hay que ver las cifras en Whakoom. Fuera del primer año, y cogiendo sólo las colecciones setenteras, diría que es la serie que mejor se han vendido tras Shang-Chi.

    • Empezó muy despacio. Cuando salió el segundo tomo apenas se habían movido ejemplares de las librerías del primero. Y tardó mucho en agotarse el primero.

    • La serie de comic-books tampoco tenía ninguna tradición en España (el tardío tomito de Vértice). No creo que el tomo de los magazines funcionase mucho peor que el segundo tocho.

  11. La reseña lleva semanas terminada, lo mismo que todas las que he publicado tras las vacaciones. Y todavía tengo más. 😉
    No os penseis que me he leido y reseñado el tomo en dos días. 😅

  12. Lo de Omega es extraño, porque Julián dijo que estaba entre los candidatos a reeditarse cuando los primeros MLE vieron la luz.
    Ya tocaría. Y lo mismo para Skull, aunque no sea nada del otro mundo.

    • Eso fue antes de que muchos tomos empezasen a venderse muy lentos (como pasó ya con los otros de Gerber). La poca ansia inicial condenó a Omega. Especialmente cuando lo de Kirby, Drácula, Shang-Chi y Conan sí levantaba expectación inmediata …así que empezaron a apostar por cosas que estaban convencidos de que también lo harían (como lo de Byrne, aunque no lograron la misma respuesta …o lo de los Defensores, serie que mucha gente esperaba, pero que al precio de Límited y teniendo ya los Marvel Gold tapa blanda hizo pasar a más de los que esperaban …pero siendo solo 1500 es siempre cuestión de tiempo, por muy pocos que se pidan, antes o después, con las resolicitaciones, los libreros acabarán pidiéndolos todos …pero lleva ya años, claro, lo que a SD ya no se lo hace tan atractivo, que no quieren tener que almacenar muchos tomos almacenar a largos plazos).

  13. A mi también me encantan las aventuras o mas bien desventuras del pato cínico y anarquistoide preferido de todos. Personaje único que ha servido como punta de lanza a otros igual o mas irreverentes como Lobo, Masacre y similares que lanzaban pullas al mundillo y sociedad de su época. Lastima de los magazines pero supongo que algún día caerán. Lo malo de Gerber que en nuestro pais no es tan reconocido y tanto ECC como Panini son reticentes a sacar material de este genial autor… y mira que hay tema interesante. Pero no importa tenemos el Marvel Miau para poder consolarnos o bien el de los Gatos vivientes (y se extrañaran que pierdan ventas de los lectores veteranos)

    • Los lectores veteranos/coleccionistas «hard» somos muy mala gente, coño, lo sabe todo el mundo (dicen que vamos por ahí espantando y alineando al personal😈). Los magazines, como lo de Omega the unknown o lo de DC, al menos se puede buscar en inglés (alguna cosa hasta en italiano o francés), pero lo de las comic-strips ni eso (y esa es la única comic-strip marvelita que me interesa realmente, que ni la de Conan me despierta mucho interés…al igual que las iniciales de Spider-Man de Romita el único interés sería el dibujo…Vale que las de Howard también el interés sería lo de Gerber & Colan, tampoco todo, vamos).

  14. Y hay más cómics fantásticos de ánades que no están disponibles en nuestro mercado. Como las comic-strips de Donald (Al Taliaferro). Y ya iría tocando una reedición del Donald y el Tío Gilito (Uncle Scrooge) del gran Don Rosa. O una edición completa y digna del Patomas (Paperinik) clasicote.

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