Reseñas: Supervillanos Unidos: Marvel Limited Edition (1975-1980)

Me imagino que fue el éxito de las colecciones duales Marvel Team-Up y Marvel Two-in-One, lo que animó a los editores de la editorial a seguir explotando la fórmula de las series con protagonismo compartido.

El reto, en este caso, consiste en que los dos protagonistas no son superhéroes sino supervillanos. Villanos si nos atenemos al título de la colección, porque Namor no entra en dicha categoría. En todo caso sería un antihéroe. El Doctor Muerte sí es un supervillano, claro.

La otra particularidad respecto a las colecciones duales de Spiderman y la Cosa, estaría en la estabilidad del dúo protagonista. Por lo menos en un principio.

Extrañamente, la serie inicia su andadura con dos Giant-Size consecutivos, antes de acometer la pertinente colección regular. Esta singularidad hace pensar que, en un principio, en la editorial no tenían muy claro si el nuevo proyecto daría para medio alcance.

El primero de los Giant-Size cuenta ni más ni menos que con Roy Thomas, John Buscema y Joe Sinnott. Podríamos afirmar que la editorial apuesta fuerte por el título si no fuera porque los autores se limitan a realizar tan sólo unas pocas páginas. Dos reediciones ocupan el grueso del número, quedando intercaladas entre las nuevas páginas. Se trata del número de la serie de Namor en el que se enfrentaba al Doctor Muerte, y la primera aventura solista de Muerte publicada en Marvel Super-Heroes.

Las pocas páginas de nueva factura del número relatan el nuevo encuentro entre los protagonistas, curiosamente con los papeles intercambiados, ya que es Namor quien tienta al villano para una alianza contra los hombres de la superficie, siendo rechazado por el monarca de Latveria.

El segundo y último Giant-Size ya está constituido sólo por material nuevo. Otra cosa es que sea un cómic satisfactorio, que no es el caso. A Roy Thomas le acompaña esta vez Mike Sekowsky, que inaugura el desfile de malos dibujantes que nos vamos a encontrar en la colección.

En lo que parece una historia improvisada, Muerte reformula la alianza a un Namor que sigue pecando de inocente.

El inicio de la serie regular no mejora demasiado las cosas.

Tony Isabella se hace cargo de los dos primeros números. Unos números iniciales que podrían pertenecer perfectamente a la recién cancelada serie de Namor, pero con el Doctor Muerte rondando por ahí.

En estos primeros números, rápidamente nos percatamos del continuo baile de autores, cosa que no trae ningún beneficio al buen rumbo de la colección. En una serie de números no especialmente provechosos, Isabella es sustituido por Jim Shooter y éste, sin tiempo para desarrollar apenas nada, cede su puesto a Bill Mantlo, que también aguanta un solo número.

El argumento base es bastante simple. Una alianza formada por Attuma, Tiburón Tigre y el Doctor Dorcas invade la Hidrobase, la base submarina residencia de los escamosos anfibios, humanos mutados condenados a vivir bajo el mar, así como de Tamara, la alienígena de piel roja. Entre los anfibios sobresale Betty Dean, vieja amiga de Namor, que aporta aquí el ingrediente trágico.

Jim Shooter, al menos, logra trabajar un guion con más chicha. Muerte intenta seducir a Namor ayudándolo contra sus enemigos a liberar la Hidrobase. Una batalla con maneras de fantasía heroica que no está mal.

En lo que atañe al apartado gráfico, estos primeros números continúan con el bajo nivel mostrado en el segundo Giant-Size. Firman, el flojo George Evans y un desganado Herb Trimpe, mientras que lo único que se salva es un número dibujado por Sal Buscema.

Antes de la llegada del guionista estable, por lo menos Bill Mantlo pone las cosas definitivamente en su sitio. Un Doctor Muerte a la desesperada para cerrar la alianza con Namor, y éste último ya alejado de todo pacto con el tirano tras ver como las gasta.

En este número tenemos un inserto inesperado. Mantlo se trae al comandante Simon Ryker de la serie de Deathlok. Un Ryker que comprobamos como empieza a dar vida a un cíborg. Supuestamente el propio Deathlok en fase embrionaria, pero lo cierto es que la cosa se queda aquí y nunca más se supo.

Englehart pone la diversión.

Steve Englehart es el primer guionista que tiene la suerte de prolongar un mínimo razonable su estancia en la colección. Y lo cierto es que con su llegada la serie gana enteros en el arte del entretenimiento.

Englehart conserva el objeto referente a la posible alianza entre ambos protagonistas, como base sobre la que se cimentan sus guiones. Pero hasta aquí el nexo con lo visto hasta ahora, porque el primer número del nuevo guionista tiene más alma de reinicio que otra cosa.

La “alianza” entra en parámetros de lógica aplastante atendiendo a la personalidad de los dos protagonistas. Von Muerte chantajea emocionalmente a Namor, bajo amenaza de matar a su pueblo si no jura convertirse en su esclavo.

Lo primero que hace Namor es pedir ayuda a los Cuatro Fantásticos. Una escena oportuna, que trae como consecuencia la inutilización del traje, que precisamente le diseñó Reed Richards, y la vuelta de Namor a su viejo bañador verde. Un bañador que descubrimos que siempre llevaba debajo del traje negro, porque es quitarse el traje y aparecer con el dichoso bañador de siempre. La cuestión es que el Namor pijamero llega hasta aquí.

Englehart, junto a un Trimpe que ya le pone más ganas a su dibujo, crean entonces al Mortaja, una especie de Daredevil con capa, que ocupa un papel central durante varios números. Namor cree quedar libre de su juramento a Muerte y acaba camuflado entre el séquito del Circo del Crimen, la banda liderada por el Jefe De Pista, que aquí tan sólo juega un papel funcional. Mientras, el Doctor Muerte queda retenido por Namorita, Tamara y los anfibios en una nave atlante.

Aunque en este caso no pase de anécdota, vale la pena comentar una nueva reprobación al gobierno de los Estados Unidos por parte de Englehart. Recordemos que el autor ya implicó al propio presidente de la nación en una organización criminal en la Saga del Imperio Secreto, dentro de la serie del Capitán América. En el caso que nos ocupa es el secretario de estado, Henry Kissinger, quien interviene, con nombres y apellidos. Kissinger, que paradójicamente había ganado el Nobel de la Paz hacía unos años, queda señalado aquí como colaboracionista y blanqueador de tiranías. Parece evidente que Englehart usa al tirano de Latveria como analogía de los golpes de estado que se sucedieron en latinoamérica, y a los que el propio Kissinger prestó apoyo.

Keith Giffen se ocupa del último número de la etapa, en un correcto trabajo gráfico, completando, en conjunto, una etapa bastante entretenida y con buenas dosis de género aventurero.

Mantlo y los crossovers.

La línea argumental empezada por Steve Englehart se encuentra con un inesperado crossover con la serie de los Vengadores. Un crossover no menor, que intercala tres números de los Vengadores entre los de la colección protagonizada por Namor y el Doctor Muerte.

Bill Mantlo entra como guionista regular de Super-Villain Team-Up, en sustitución de Steve Englehart. En cambio, los números correspondientes a los Vengadores están guionizados por Gerry Conway. Unos números que, en realidad, siguen su propia trama, una trama que acabará confluyendo con la línea heredada de Englehart.

El apartado gráfico es todavía más heterogéneo. George Pérez, Jim Shooter, Sal Buscema y finalmente Bob Hall, que se queda como dibujante más o menos estable de Super-Villain Team-Up.

Por un lado, tenemos a Attuma que quiere enfrentar a los Vengadores al propio Namor. Por otro, el Mortaja ayuda al príncipe Rudolfo, legítimo monarca de Latveria, a recuperar el trono.

A destacar la presentación de Tyrak, un poderoso atlante al servicio de Attuma.

Aunque el dibujo de Shooter en uno de los números es muy malo, creo que el arco en su conjunto no está mal.

La volubilidad de las alianzas da mucho juego. Los Vengadores, el Doctor Muerte, Namor, Attuma y su ejército… Prácticamente todos se enfrentan unos a otros antes de desembocar en un todos contra Attuma.

Tras el crossover, entra en juego ni más ni menos que el Cráneo Rojo, como inesperado nuevo tirano de Latveria.

De esta forma, por primera vez la cabecera sustituye uno de los dos nombres. El Doctor Muerte y el Cráneo Rojo son ahora las estrellas, aunque lejos de cualquier tipo de alianza.

De todas formas, Namor sigue jugando un papel importante, mientras que el Capitán América es el nuevo nombre que se une a la función.

A partir de aquí es el Cráneo Rojo quien toma el papel de villano, mientras que Muerte busca una alianza de conveniencia con el Capi.

El arco no da lugar para el respiro. Acción sin freno, terminando en otra batalla grupal en el cuartel de Latveria. Muerte, el Capitán América, Namor y el Mortaja. Todos contra el Cráneo Rojo.

Para concluir, el escenario se traslada a la luna, donde asistimos a la batalla final entre Muerte y el Cráneo. Más acción, con un Bob Hall demostrando que sabe narrar gráficamente.

En síntesis, creo que hasta aquí no está nada mal la etapa guionizada por Bill Mantlo.

El hilo argumental continuado desde la entrada de Steve Englehart, llega a su fin con un número que le sirve de epílogo. Keith Giffen vuelve a coger el lápiz transitoriamente en la despedida de Namor de la colección.

Dibujo kirbyano para una especie de fantasía heroica bajo el océano, con Krang como oponente.

Por su parte, Muerte tira la toalla en su intento de alianza, dando cura al pueblo atlante y mostrando sus respetos a Namor.

Un segundo crossover marca la despedida del Doctor Muerte de la colección, lo mismo que de Bill Mantlo y Bob Hall. Aprovechando que Mantlo también guionizaba la serie de los Campeones, el autor aprovechó para realizar un cruce entre ambas colecciones.

En esta ocasión es Magneto quien comparte título con el monarca de Latveria. Un Magneto que propone alianza al Doctor Muerte y se va con el rabo entre las piernas. No contento, el mutante busca ayuda, primero en los Vengadores y luego en los Campeones, para derrotar al villano que ha tenido la osadía de rechazarlo.

Arco bastante flojo, que encima queda inconcluso sin ninguna explicación.

Lo dicho, el guionista que sustituye a Mantlo, Peter Gillis, corta por lo sano y empieza una nueva línea argumental que lleva a la cancelación de la colección.

La cosa va de nazis puesto que el Cráneo Rojo y el Aborrecedor son los villanos de cabecera. Recordemos que éste último siempre ha llevado escondida la figura de Adolf Hitler bajo la capucha, ya fuera el auténtico o algún clon del mismo. En esta ocasión se inventan que el cerebro del auténtico Hitler fue preservado en su momento, y tiene la capacidad de transmitirse por sí sólo a un nuevo cuerpo. Arnim Zola y el Cubo Cósmico también están por ahí.

El guion es poquita cosa y los dos dibujantes, Carmine Infantino y Arvell Jones, no ayudan, precisamente.

Conclusión.

Sin ser nada fuera de lo común, creo que la etapa guionizada por Steve Englehart es bastante entretenida. Y la etapa posterior a cargo de Bill Mantlo, también me parece digna, quitando el último arco. En total, una buena serie de números muy activos que creo que al menos merecen el calificativo de aceptables.

El resto del volumen es bastante olvidable, mientras que el apartado gráfico es, quizás, el factor más endeble.

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20 Comments

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  1. Incluso hay quien te discutiría si el Doctor Doom es un villano, ja.😅…Al uso desde luego no …pero aunque podríamos decir que es el héroe (a menudo trágico) de su propia historia (y a veces un antihéroe), creo que hasta sus mayores fans deberían admitir que es un villano. Namor para mí sí es un héroe, aunque a veces ejerza de lo contrario, según conveniencia de los guionistas (casi cada vez que baja su popularidad vuelve a las andadas contra los malvados habitantes de la superficie …como ahora).

  2. El historial de los seriales propios del “buen” Doctor gobernante de Latveria (la joya de los Balcanes) no es que fuese maravilloso. Tras Lee y Kirby, a comienzos de los setenta, en Marvel Superheroes lo hicieron Roy Thomas, Wallace Wood, Larry Lieber, Gerry Conway, George Tuska y Gene Colan …sí, Wallace Wood y Gene Colan, dos grandes, y sin embargo era un cómic más bien olvidable.

  3. Aquí pegamos un salto de cuatro añitos para poder volver a tener al políglota y genio multidisciplinar Doom como cabeza de cartel. Tampoco tendría en esta ocasión suerte con el brillo de las historias, que son por lo general tan entretenidas como olvidables (aunque a veces los argumentos prometan), claro que teniendo a Tony Isabella tampoco es que sorprenda. La cosa mejoraría lo justo. Está serie era considerada de relleno, así que se encargaba de escribirla quien estuviese libre ese mes (como el recién llegado Jim Shooter o el voluntarioso Bill Mantlo …o Peter B. Gillis). Era casi peor con los dibujantes, pues al escribirla a menudo quien “sobraba”, eso suponía que los dibujantes (aparte de no haber tampoco un equipo fijo) recibían los guiones tarde y ya iban apurados con las fechas de entrega antes siquiera de empezar, lo que traducía en tener que rebajar bastante el nivel habitual para llegar a las temidas “deadline” (si esto ya podía suponer un problema con un buen dibujante, salvo quizás alguien muy productivo del tipo Sal Buscema, con gente como George Tuska o Arvell Jones podía ser dramático). Dibujantes correctos como George Evans apenas cumplían (pero intentaban cumplir con los plazos).

  4. Tenemos en los textos a Roy Thomas, Larry Lieber (material reciclado), Tony Isabella, Jim Shooter, Bill Mantlo, Steve Englehart, Gerry Conway, Keitn Giffen y Peter B. Gillis. Y en el dibujo a John Buscema, Larry Lieber, Mike Sekowsky, George Tuska, Frank Giacoia, Bill Everett, George Evans, Sal Buscema, Herb Trimpe, Keith Giffen, George Pérez, Jim Shooter, Bob Hall, Carmine Infantino y Arvell Jones, todo un baile artístico para apenas un lustro.

  5. Doom no tendría mucha suerte en sus aventuras propias (salvo que cuentes Emperador Doom, la novela gráfica de David Michelinie y un muy digno Bob Hall sobre ideas de Jim Shooter como tal, en vez de como una novela gráfica de Los Vengadores, pensada para un Anual y reciclada a Novelas Gráficas Marvel porque se emperraron equivocadamente en que tenía que salir con regularidad matemática, como una colección más). Algo de pedigrí conseguiría al menos muy tardíamente (comienzos del segundo lustro de los dosmiles creo) con el Doctor Doom: Origen de Ed Brubaker (y a pesar de que Bru no brilla tanto con los superhéroes y similares como con otras cosas, incluso su Capitán América podríamos decir que va más de politica-ficción y espionaje al estilo Marvel que de superhéroes) y Pablo Raimundi.

  6. En este lustro que duró la cabecera, Jim Shooter pasó de novato en la compañia contratado como editor asistente (que iba haciendo además como guionista freelance “rellenos”) a segundo de a bordo de Archie Goodwin (el Editor Jefe) y, gracias a Stan, como sorpresa navideña (1977) para el personal, a Editor Jefe. En 1980 ya estaba asentado en el poder (tras casi una guerra civil interna con los partidarios de los antiguos editores-jefe, principalmente los de Wein y Wolfman) y con las cuentas ya saneadas gracias a Star Wars (fichaje realizado por Roy Thomas).

  7. Se aprovecha la serie para recuperar tramas y personajes de la de Namor (en ciertos momentos es casi un spin-off de esta).

  8. La alienígena de epidermis colorada sería tardíamente recuperada en los Thunderbolts de Nicieza, aliada a atlantes radicalizados.

  9. De lo más recordado de esta etapa cuando Vértice publicó por primera vez (de firma caótica) estos cómics acá fue la aparición precisamente de Mortaja, que pese a que nunca pasaría de secundario llamó entonces la atención (no volvería a hacerlo, pese a aparecer por Vengadores Costa Oeste en sus últimas apariciones como supuesto villano, ya al frente del Turno de Noche).

  10. Aunque, claro, lo más recordado es la Guerra de Attuma, el crossover con los Vengadores. Luego reeditado por Forum. Y de nuevo por Panini (incluso antes de este MLE).

  11. Y sí, Rock, Mantlo y Englehart es lo que se podría destacar de este tomo. Y los Buscema, Bob Hall y George Pérez (Keith Giffen siendo generosos).

  12. Gracias, Suso.
    Buen resumen, como siempre. Y creo que coincidimos en todo.

    Por cierto, con éste, llego a los 100 tomos reseñados. 😉

  13. Pues yo este cómic cuando leí el título puaf, pasé totalmente de el , es de los pocos MLE que no tengo.

    Felicidades ROCKOMIC por esos 100 ,ahora por los 200.
    Tu reseña es muy buena, del comic no puedo opinar al no haberlo leído y dd SUSO que vamos a decir de el, “es todo un lujo tener al maestro en el chat.

    Lo dicho ROCKOMIC 🍸🍸🍸🍸🥳🥳🥳

    • Yo pasé de Luke Cage (pese a que me gusta el personaje), Hulka y poco más (pasaré de Dazzler y los eventos de finales de los ochenta y principios de los noventa). Este y Campeones, pese a que sabía que eran más flojos, cayeron por motivos sentimentales, por ser lecturas habituales en mi infancia (la nostalgia, que es muy mala😈).

  14. “Los sueños son frágiles…y se rompen fácilmente. Y los peores de todos…son los más dulces…que se desvanecen cuando despertamos.” (Steve Moore).

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