Reseñas: Biblioteca Marvel 124: Daredevil 10 (1969)

Aviso de posibles spoilers si nunca has leído estos cómics.

Nueva entrega de las aventuras clásicas de Daredevil. Una entrega que da continuidad a la saga iniciada en el tomo precedente, la de Starr Saxon.

Un Barry Smith todavía muy verde se ocupa de dibujar el primer episodio incluido, de la misma forma que ya hizo en los dos números precedentes, dando continuidad a su breve etapa de transición. En estos primeros compases de su trayectoria, más que a Kirby, diría que las figuras que dibuja Windsor-Smith recuerdan a Steranko.

El resto del volumen vuelve a la normalidad, la de la larga etapa ilustrada por Gene Colan. Roy Thomas, por su parte, sigue en el puesto de guionista.

Llegados a este punto, por lo menos la línea argumental ha ganado en interés. Los problemas de Matt no paran de crecer con Saxon suelto y la posibilidad de que desvele su identidad como Daredevil. Por si fuera poco, Karen Page parece sospechar algo, también. Hasta Pantera Negra, que aparece como invitado, descubre también su identidad secreta, pero el vengador decide guardárselo para sí mismo.

 Con la vuelta de Gene Colan tenemos el primer giro argumental de la saga. Nuestro protagonista llega a la conclusión de que el problema no es Daredevil sino el propio Matt Murdock, así que decide que el abogado debe dejar de existir y simula su muerte en un accidente de avioneta.

Esto se pone interesante por primera vez en bastante tiempo. Además, el entintado de Syd Shores le da un plus al dibujo de Colan y se nota mejora con respecto a George Klein, que hacía la labor de tintas hasta ese momento.

En este punto tenemos un momento cómico, cuando Daredevil se mete, sin saberlo, en una lucha contra maleantes que ya estaba llevando a cabo Spiderman. Lo más sorprendente es que el arácnido aparece en la portada del correspondiente número, cuando en el interior lo podemos ver en únicamente dos viñetas. Cosas de la comercialidad.

La saga avanza pegando un nuevo giro argumental. La inversión de identidades, cuerpos o personalidades es uno de los recursos argumentales preferidos de Stan Lee, así que su discípulo Roy Thomas no va a ser menos y decide convertir al Hombre sin Miedo en un cobarde. El causante de ello no es otro que Mr. Miedo, que irrumpe en la saga para infundir dicho estado de ánimo al Cuernecitos. Y bueno, bajo el disfraz de Mr. Miedo se esconde, claro está, Starr Saxon. Con todo, un buen final para una saga que ha ido de menos a más.

Al final del último arco argumental del volumen, que consiste en una pequeña historia de intriga y terror con protagonismo de Karen, se produce un hecho que va a condicionar la serie a partir de ahora. Daredevil le muestra su verdadera identidad a Karen. Ya no quedaba nada que inventar tras tantas argucias para mantener en secreto su identidad y conservar su relación con Karen, así que el siguiente paso tenía que ser ese, decirle la verdad a su amada. Eso sí, Foggy sigue sin tener ni idea del secreto de Matt. La historia de terror, por cierto, no está mal.

El caso es que lo que se le viene encima a Karen es difícilmente expresable en imágenes. No sólo descubre que Matt está vivo, que ya por sí sólo es para caer desvanecida, sino que también descubre que su amado es un superhéroe y que, encima, no es realmente ciego. Y, por si fuera poco, Karen también deduce que el hermano de Matt, Mike Murdock, nunca existió, y que era el propio Matt quien le dio vida en una representación teatral que ella misma se creyó. La situación es para mandar a tomar viento a Matt, como poco, pero la chica se lo toma inesperadamente bien.

Conclusión.

De nuevo, una serie de episodios correctos, mejorando lo leído en el anterior tomo.

Como siempre, lo mejor es Gene Colan.

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