Aviso de posibles spoilers si nunca has leído estos cómics.
Seguimos con la etapa Thomas-Trimpe en esta nueva entrega de la Biblioteca Marvel Hulk, la décima ya.
Un volumen que se inicia con una puntual alteración en el equipo creativo, una alteración que marca un hito para la historia futura de este título. Y es que en el primer número incluido Herb Trimpe se toma un medio descanso y deja el dibujo a lápiz, en gran parte del episodio, a Sal Buscema, que además se ocupa del entintado. De este modo, el que será el sustituto de Trimpe en un futuro todavía lejano, dibuja así, su primer número para Hulk. El resultado gana en el plano estético, aunque no en el narrativo. No en vano, Sal Buscema es a menudo considerado el creador de la imagen más representativa del gigante verde.
Pero ya digo que es un sólo número, el que marca la excepción, el resto del tomo está dibujado y entintado por entero por Herb Trimpe. El episodio en cuestión viene a cerrar la línea argumental, iniciada al final del anterior tomo, que significa una nueva amenaza del Líder. Para este episodio de colofón hace su entrada el Rino para situarse a las órdenes del Líder. El titánico adversario aporta el cupo de músculos en este número que no está nada mal. Un episodio que se inicia con el cerebro de Banner controlando el cuerpo de Hulk, y que termina de la peor forma, con el regreso de Hulk, en cuerpo y alma, en plena boda de Bruce con Betty.
Trimpe recupera su puesto con dos historias en las que despliega todo su potencial. Primero, en un relato de pura sci-fi, con el Hombre Absorbente, al fin, ingresando en la nómina de oponentes de nuestro verde protagonista.
En la segunda, Hulk entra por primera vez en la temática de las artes ocultas de la mano del Doctor Extraño. El gigante esmeralda es trasladado a la Dimensión Oscura donde debe hacer frente a uno de sus habitantes, el Acechante Nocturno. Este número forma parte del crossover del Sin Nombre, junto a sendos episodios de las colecciones del Doctor Extraño y Namor, precisamente el trío de personajes que poco después fundarían un nuevo supergrupo del Universo Marvel, los Defensores. En este número correspondiente a Hulk también hace su debut una mujer llamada Barbara Norriss, que pronto será una pieza indispensable en el nacimiento de una nueva superheroína (también Defensora), la Valquiria. Lo mismo para su marido, Jack Norriss, que también debuta en este episodio.
En lo que se refiere a los episodios correspondientes al Doctor Extraño y Namor, estos no se incluyen en el tomo porque no estamos ante un crossover al uso. De hecho, los tres episodios aparecieron publicados con varios meses de diferencia. En el caso concreto de Hulk, un episodio fascinante que, además, se lee sin problemas por sí sólo, sin la necesidad de repasarse el crossover entero.
El entintado de Herb Trimpe sobre sus propios lápices quizás no sea el más estético entre todos los posibles, pero yo creo que sus trazos proporcionan un punto más de fuerza a su, ya de por sí, férrea narrativa.
La colección sigue en ascenso con la enésima disputa entre Tyrannus y el Hombre Topo por la supremacía del mundo subterráneo. Una historia que sirve de escenario para un nuevo capítulo en la búsqueda de un amigo para Hulk. Un bonito cuento en el que Hulk parece haber hallado un alma gemela en la figura de Mogol. Pero al descubrir que se trata en realidad de un robot el gigante verde acaba por destruirlo. Algo por lo que nunca dejará de lamentarse. Con Mogol da comienzo la larga lista de amigos de Hulk con trágico final.
El mencionado drama en el subsuelo deriva en otro número de pura acción, esta vez con la participación de los Vengadores. La idea argumental de síntesis de este número es brillante. Una idea que consiste en la posibilidad de que Hulk, que anda descontrolado a través de los mundos subterráneos, se acerque a la falla de San Andrés y provoque un terremoto.
Tras haber ido mejorando paulatinamente el nivel ofrecido por Roy Thomas en los guiones, llegamos a lo más alto de esta etapa reseñada. Una consecución de episodios que certifican el salto de calidad de Thomas en unos diálogos maduros y cuidados.
De momento nos quedamos con el triunfal regreso del Líder, y también de Glob, en el número que cierra este tomo. El monstruo de barro es la nueva arma que usa el villano de enorme cerebro para destruir a su archienemigo. Un número genial con secuencias memorables, desde la transformación del Líder a la apasionante escena en la torre de alta tensión.
Conclusión.
Otro volumen altamente recomendable correspondiente a la era más clásica del Increíble Hulk. Uno de los tomos más regulares y que mayores alegrías nos pueden proporcionar de toda esta etapa dibujada por Herb Trimpe.
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