En nuestro anterior CB! analizábamos a fondo la línea de terror que Roy Thomas no consiguió sacar adelante en 1972. Hoy vamos a centrar nuestra atención en un proyecto suyo anterior que se remonta a finales de la década de los sesenta. Por aquel entonces, Marvel Comics vivía una etapa de expansión cautelosa. El acuerdo con la distribuidora Independent News que limitaba el número de títulos mensuales acababa de romperse. Así la editorial quedaba libre para flexibilizar su política de lanzamientos.
En dicho contexto, Roy sugirió la posibilidad de recuperar a los Young Allies, El título evocaba a la formación homónima de la Segunda Guerra Mundial creada por Jack Kirby y Joe Simon en 1941, pero lo que se proponía aquí era reinventar el concepto original para hacerlo relevante en un periodo turbulento marcado por la guerra de Vietnam, el movimiento contracultural y las protestas estudiantiles.
Alrededor de ese actualizado grupo de Jóvenes Aliados gravitaban Bucky, Mercurio y Cuervo Rojo. Tres héroes dispares unidos por el destino que venían a simbolizar los anhelos e inquietudes de la juventud de la época. Junto a ellos aparecerían otros personajes con protagonismo secundario.
Debemos precisar que el Bucky que tenía en mente Thomas no era otro que Rick Jones. Al bueno de Bucky Barnes se le presumía difunto y nadie en el Bullpen se planteaba traerlo de vuelta.
Como dibujante se escogió a un primerizo Barry Smith. Roy cree recordar que fue Stan Lee quien dejó caer su nombre, aunque no podría afirmarlo con total rotundidad.
Una vez que el proyecto se puso en marcha, encargaron al dibujante británico que realizara unas cuantas páginas de muestra. Por suerte, han podido conservarse reproducciones del arte original. Gracias a ello, sabemos que la primera historia iba a titularse tentativamente “The Summons”. No todas las planchas presentan el mismo nivel de acabado. La más destacada es una donde puede verse al trío superheroico en acción. Smith añadió copiosas anotaciones en los márgenes, lo cual nos da a entender que buscaba implicarse activamente en los argumentos del comic. ¡Hasta en eso se parecía a Jack Kirby, gran referencia artística que marcó los comienzos de su carrera!
Thomas tampoco recuerda si llegaron a mostrar las páginas a Stan “The Man”. Sea como sea, aquello no progresó, y los Young Allies de Thomas y Smith quedaron archivados en algún polvoriento cajón.
Según explica Roy, el Segador Siniestro iba a ser el villano escogido para el primer arco argumental de Young Allies. Recordemos que John Buscema y él lo habían hecho debutar en Los Vengadores. Este boceto muestra el nuevo diseño que Barry Smith esbozó para el personaje.
Ya sabéis que en la sección acuñamos el término Dossier M para englobar aquellos proyectos que, por uno u otro motivo, no pudieron materializarse. En los Estados Unidos suelen hablar de “Las mejores historias jamás contadas” cuando se aborda este tipo de iniciativas frustradas, pero a mí siempre me ha parecido una denominación bastante absurda. Resulta evidente que no todo el monte es orégano… ¡Hay cosas buenas, menos buenas, malas y horrorosas!
En este caso concreto, creo que podemos estar de acuerdo en que el comic tenía una pinta extraordinaria. Thomas ya había demostrado su valía en The Avengers, y hubiera sido un disfrute absoluto seguir la evolución artística de Smith episodio a episodio. Esos dos “jóvenes aliados” creativos podrían habernos obsequiado un grandísimo clásico del comic de superhéroes… ¡De haberse hecho realidad, quizás estaríamos hablando ahora de algo así como el equivalente marveliano de los Teen Titans!
Además, os confieso que a mí siempre me gustó la idea de convertir a Rick Jones en el nuevo Bucky. Daba muchísimo juego y debería haber tenido más continuidad.
Claro que en toda esta historia hay una cuestión que no podemos eludir: el fichaje de Barry Smith como dibujante de Young Allies habría supuesto con toda probabilidad que no se contara con él para el lanzamiento de Conan The Barbarian.
Ese efecto colateral podría haber causado un daño irreparable a nuestro cimmerio favorito si hubiera acabado en manos de otro artista menos dotado, incluso hasta el punto de precipitar el cierre de su colección. Eso por no mencionar que habría dificultado enormemente que Marvel acometieran otras adaptaciones de Robert E. Howard.
Y que nadie venga a argumentar que podían haber recurrido a John Buscema desde un principio. Esa opción no era viable por cuestiones económicas: al principio, el presupuesto tan sólo daba para contratar a un dibujante baratito.
Así que supongo que podemos consolarnos con eso: lo que perdimos por un lado, lo ganamos por el otro.
No sé si con esta perorata os habré convencido, ¡espero que sí!
Otro prometedor comic que nunca llegó a cristalizar hubiera reunido a Roy con Mike Ploog en un western que llevaba por título Tin Star. El impulso para desarrollarlo partió de este último.
El artista había realizado algunas colaboraciones esporádicas para Warren Publishing en revistas como Creepy o Eerie. Respondiendo a una invitación de Marvel, mi tocayo decidió acercarse a las oficinas de la editorial. Esto sucedió allá por 1971. Él nunca se había visto a sí mismo como un dibujante de superhéroes, así que lo que hizo fue preparar una presentación para una serie del Oeste.
La premisa se antojaba de lo más intrigante: un hombre despierta con amnesia. Lo único de lo que dispone para ayudarle a identificarse es una estrella de sheriff con un agujero de bala en el centro que encuentra en su bolsillo. Pero ni siquiera puede determinar si la insignia le pertenece… ¿Cómo saber si él es el agente de la ley que recibió el impacto o el pistolero que le disparó? ¿O acaso se trata de una tercera persona que nada tuvo que ver con el suceso?
El relato estaba planteado como una historia de venganza, permitiendo una narrativa abierta a multitud de giros inesperados. A Roy Thomas le encantó la idea y se ofreció para escribir los guiones.
Lamentablemente, tampoco en esta ocasión logró convencer a Stan Lee. Los tebeos del Oeste andaban de capa caída en USA, y el estilo de Ploog se consideró demasiado “cartoon”. Es verdad que exhibía una influencia muy marcada de Will Eisner, no en vano había estado trabajando en su estudio durante un periodo aproximado de dos años.
Mike reconoce que tampoco albergaba demasiadas esperanzas de que fueran a aprobar su propuesta de buenas a primeras. Pero el género western era lo que le pedía el cuerpo en ese momento. Le atraían las películas del estilo de Jeremiah Johnson, el emblemático film de Sydney Pollack interpretado por Robert Redford. Para él resultaba muy sugestivo ese escenario del hombre solitario enfrentándose a la inmensidad de la naturaleza. Y los villanos habituales en las narraciones del Oeste también le caían en gracia.
Pese a todo, aquella visita marveliana terminó resultando de lo más fructífera, ya que al cabo de unos pocos días volvieron a ponerse en contacto con él y lo ficharon para dibujar el rutilante estreno de Werewolf by Night en la cabecera Marvel Spotlight.
Aquí podríamos repetir el mismo argumento que empleamos antes con Young Allies: ¡lo que perdimos por un lado, lo ganamos por el otro!
Al año siguiente le ofrecieron dibujar el comic con la versión moderna de Ghost Rider. Ploog se alegró pensando que se referían al clásico Jinete Fantasma. ¡Por fin podría dibujar su anhelado comic western! Empezó a pensar cómo sería ese ser fantasmagórico a lomos de su corcel blanco haciendo frente a las hordas de bárbaros incivilizados que intentaban ocupar el Oeste americano… ¡Imaginad su sorpresa al descubrir que iba a tener que cambiar el caballo por una motocicleta!
En teoría, el proyecto de Tin Star podría haberse reactivado. Al no haber personajes Marvel de por medio, incluso cabía la alternativa de buscar otra editorial que lo publicara. Thomas le insistiría en más de una ocasión a Ploog, ya que a él también le apetecía mucho hacer un western. Lo veía un poco como una asignatura pendiente que le quedaba en su trayectoria profesional: escribir un buen comic del Oeste.
El problema es que la agenda de Ploog estaba ya más que cubierta con sus compromisos cinematográficos como artista de storyboards. Al final, no hubo manera de que se coordinaran. ¡Mucho me temo que el misterio que se ocultaba tras aquella estrella de hojalata perforada por una bala quedará para siempre sin resolver!
Miguel G. Saavedra
El logo y la logoforma de Tin Star que reproducimos en el artículo no son originales… ¡Los hemos creado expresamente para la sección! Ya que no disponemos de imágenes del comic, vamos a compensaros con este dibujo original de Mike Ploog que reúne a sus tres monstruos marvelianos predilectos: ¡el Motorista Fantasma, Frankenstein y el Hombre Lobo!
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No estará de más recordar que Young Allies fue el primer supergrupo marveliano… en la Era Timely, claro está.
La portada que reproducimos al principio del artículo lleva la firma de Jack Kirby y Syd Shores.
En cuanto a la cubierta de Ghost Rider que hemos seleccionado, la ilustró otro grande: Frank Frazetta.
Corresponde a la serie original publicada por Magazine Enterprises en los años cincuenta.
No se trata de un comic marveliano, que quede claro.