Reseñas: Biblioteca Marvel 128: Los Cuatro Fantásticos 18 (1969-1970)

Aviso de posibles spoilers si nunca has leído estos cómics.

Dejábamos el anterior volumen de esta colección con los Cuatro Fantásticos privados de su sentido de la vista por obra y gracia de su más viejo enemigo, el Hombre Topo. Un arco argumental que se iniciaba merced a una serie de decisiones inconcebibles por parte del cuarteto ahora formado por Reed, Ben, Johnny y Crystal, pero también Sue, que se resiste a quedarse en casa al cuidado de su primer hijo con Reed. Pese a todo, la aventura acaba discurriendo por la buena senda.

La historia se enfrasca en el plan maligno del Hombre Topo para dejar ciega a toda la humanidad, en su interminable afán de vengarse de los hombres de la superficie. Espectáculo al más puro estilo Lee-Kirby, con los actuales cinco miembros del grupo, que, como digo, pierden temporalmente la visión, teniendo que hacer frente, en tales condiciones, a un maestro en la lucha en la oscuridad como es el Hombre Topo. Su lacrimógeno final queda marcado en la trayectoria del Hombre Topo, que por primera vez despierta cierta lástima y no parece un villano tan despiadado.

Pero lo vivido hasta ahora en la mencionada última aventura es poco al lado de la siguiente. Una saga, tan disparatada como divertida, que cuenta cómo un Skrull, de profesión esclavista, viaja a la tierra para llevarse a la Cosa. El alienígena pretende vender a nuestro anaranjado amigo al mejor postor en calidad de competidor de unos juegos que, al parecer, se organizan periódicamente en la Galaxia Skrull.

Pero lo más chocante es el planeta al que es destinado la Cosa, llamado Kral, que resulta ser un calco de los Estados Unidos de la ley seca. Su estética tiene su origen en los años 30, cuando unos Skrull raptaron a un conocido gángster de la Tierra y se lo llevaron a Kral. Fascinados por la forma de vivir de la américa de entonces, decidieron copiar absolutamente todo: trajes, vehículos, organizaciones mafiosas, lenguaje… hasta uno de los gángsters más poderosos, llamado Napoleon G. Robberson, es la viva imagen del mítico actor gangsteril de similar apellido.

El combate final de los Juegos lleva a La Cosa a luchar contra Torgo, el poderoso alien-robot, que hace aquí su primera aparición en el Universo Marvel. Al tiempo que Reed, y Crystal logran viajar a Kral para rescatar a su compañero.

Además de muy entretenida, la saga es un deleite visual por parte de Kirby.

Para terminar el tomo, que mejor que un número autoconclusivo que evite cliffhangers. Es el episodio de presentación de otro personaje notable e importante para el futuro próximo de los Cuatro Fantásticos y para la crónica del Universo Marvel que está por venir. Me refiero a Agatha Harkness, una anciana bruja que hará las veces de cuidadora del bebé que, por fin y tras muchos números, tiene nombre: Franklin.

El episodio no es más que eso, una excusa para mostrar las habilidades de Agatha Harkness. Y es que ella solita logra deshacerse de los villanos para la ocasión, unos Cuatro Terribles que acaban haciendo el mayor de los ridículos. Más, cuando los muy patanes creían haber reincorporado a Medusa al grupo, cuando en realidad no se trataba más que de una trampa por parte de la inhumana.

Conclusión.

Muy buenos cómics del clásico equipo formado por Stan Lee, Jack Kirby y Joe Sinnott. Una serie de episodios quizás algo más entretenidos que los del anterior volumen, pero ya lejos de la excepcionalidad de los mejores tiempos de la etapa.

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