Reseñas: Thor: Marvel Héroes 2: El Poderoso Thor de Walter Simonson 2 (1986-1987)

Aquí estamos de nuevo con el segundo y último volumen de la imprescindible etapa de Walter Simonson en Thor.

Para ponernos en contexto respecto al primer volumen de la etapa, iniciamos este tomo sin Odín, desaparecido a consecuencia de lo sucedido en la saga de Surtur, y con Thor con el rostro desfigurado por el toque de Hela en la saga que cerraba la anterior entrega.

De ranas y reyes.

El tomo se inicia con el número integrado en Secret Wars II. Un episodio importante por incorporar a la colección al poderoso Kurse, nacido de las cenizas de Algrim en uno de los episodios de la serie central del evento.

La historia participa del macroevento en casi toda su extensión, con el enfrentamiento entre Kurse y Thor propiciado por el Todopoderoso o la participación de Power Pack, pero también abre un nuevo ciclo argumental cuando Loki utiliza un maleficio para convertir a Thor ¡en una rana!

Justo en el momento en que en el Reino Dorado se celebra el Althing, la ceremonia destinada a elegir al nuevo monarca, resulta que el Dios del Trueno se pasea por la Tierra dentro del cuerpo de una rana, en una de las situaciones más emblemáticas y, a la vez, controvertidas de toda la etapa de Simonson.

El efecto más ilustrativo de semejante ocurrencia es que la colección se convierte literalmente en una fábula cuando vemos a la rana-Thor abriendo diálogo con otras ranas y con ratas igualmente parlantes. Pero más sorprendente, si cabe, es que Simonson transforme el hábitat natural de estos animalitos, los jardines y estanques de Central Park, en un escenario de fantasía heroica.

Así, las ranas se refieren al embalse donde viven como un reino que deben defender de las ratas, los villanos de la historia, que pretenden sabotear el reinado ranil vertiendo raticida en sus aguas para luego asaltar el trono.

Pero el desfile de animales no termina aquí, porque las ranas y las ratas también muestran su inquietud ante la amenaza de ciertos dragones. Unos dragones que no son otros que los legendarios cocodrilos que supuestamente habitan la red de cloacas bajo Nueva York. Unos cocodrilos que resultan estar controlados por Flautista, el mutante perteneciente a la comunidad de los Morlocks.

Llegados a este punto, la impresión es que a Simonson se le ha ido la pinza. Pero lo bueno de las grandes obras es que, al final, todo termina funcionando.

En cualquier caso, interpretaciones aparte, estamos ante una insólita aventura que culmina con una de las imágenes más impactantes y recordadas de toda la etapa: la de la rana vistiendo las ropas de Thor y blandiendo el Mjolnir.

Mientras tanto, el Althing continúa su curso en Asgard con la presencia de todos los grandes personajes del reino y del invitado Bill Rayos Beta. Todos menos Thor y Balder, que se encuentra viviendo los acontecimientos narrados en su propia serie limitada. Una miniserie de cuatro números que también se incluye en esta colección de tomos, recopilándose los tres últimos números en el presente tomo. La reseña de la miniserie, en cualquier caso, cuenta con una reseña aparte.

Loki se presenta como candidato al trono mientras Heimdall y los Tres Guerreros intentan engañarlo presentando como Thor a Harokin, disfrazado y oculto tras una máscara, con la intención de ganar tiempo. Hasta que irrumpe rana-Thor a bordo de su carro tirado por cabras para cambiarlo todo.

Un final épico que enlaza con el desenlace de la miniserie de Balder. Thor renuncia finalmente al trono en favor de su valeroso amigo para poder continuar defendiendo a su querida Midgard. Mientras tanto, decide ocultar su desfigurado rostro con una barba que lucirá a partir de ahora.

Simonson reparte así el protagonismo heroico y coloca a Balder en el más alto escalafón de responsabilidad, otorgándole casi tanto protagonismo como al personaje titular y mucho más del que había tenido su predecesor en el cargo, Odín.

Simonson también concede mayor protagonismo a otros de sus habituales secundarios, caso de los Tres Guerreros y, especialmente, de Heimdall, a quien la destrucción del Bifrost ha liberado de su eterna responsabilidad.

Por otro lado está Loki, omnipresente a lo largo de todo el tomo. El Loki de Simonson no es simplemente un malvado unidireccional, sino un personaje capaz de dar pasos atrás e incluso de salvar a Thor cuando le conviene, mientras prepara pacientemente una amenaza mayor.

A partir de aquí asistimos a una auténtica locura de giros argumentales y personajes: Loki, Malekith, Lorelei, Kurse, un salvador Agnar empuñando la Espada de Frey y un falso Balder, mientras el Althing espera al candidato real para ser proclamado nuevo monarca.

Sal Buscema y el regreso a Midgard.

El inicio de la búsqueda de Balder trae consigo el primer cambio importante en el equipo creativo. Si hasta ahora Walter Simonson había sido el autor completo de la colección, ocupándose tanto del guion como del dibujo, a partir de este momento descarga parte del trabajo en Sal Buscema, que pasa a encargarse del dibujo a lápiz y, en su mayor parte, también del entintado.

El menor de los Buscema, precisamente, ya se había ocupado de ilustrar la miniserie de Balder. En cualquier caso, no hay nada que lamentar, pues Simonson continúa al frente de los guiones y el trabajo gráfico de Buscema es espléndido.

Podríamos decir que la narrativa gráfica de Simonson es más escultórica y monumental, mientras que la de Buscema resulta más dinámica y más puramente marveliana.

Antes de continuar con la crónica de Simonson, vale la pena hacer un pequeño alto para comentar un episodio de relleno insertado en medio de la historia central. Un número no incluido en esta edición, guionizado por James Owsley y dibujado nada menos que por John Buscema.

La historia, situada en el siglo XIX, mezcla el salvaje Oeste con brujería y mitología, además de contar con la extraña participación de Thor y Loki. Una aventura que no está nada mal y que disfruta, además, del dibujo de un John Buscema en plena forma.

Siguiendo con el hilo central, la búsqueda de Balder por parte de Thor, como paso previo a la coronación del primero como nuevo señor de Asgard, pasa a ser una aventura fantástica con algunas influencias de Homero. Nuestros dos protagonistas caen en el influjo de un trío de hermosas y sugestivas jóvenes en un castillo flotante, antes de tener que hacer frente a una criatura gigante y monstruosa llamada Uglitha.

El capítulo relativo a la coronación sugiere un final de ciclo y la apertura de uno nuevo. Así, Asgard tiene nuevo rey en la figura de Balder, al tiempo que Bill Rayos Beta decide partir junto a su pueblo, sin la compañía de Sif, que continúa con el corazón hecho un lío. Thor, por su parte, se traslada a la Tierra, tal y como dicta su corazón, de modo que las aventuras del Dios del Trueno regresan a la gran urbe.

La primera de estas aventuras significa el regreso de Zaniac, una especie de parásito procedente del futuro viejo conocido de estas páginas. El villano ocupa ahora otro cuerpo contenedor mientras clama venganza contra Thor. Al mismo tiempo, un tipo llamado Justicia llega desde el futuro persiguiendo a Zaniac.

La clásica historia del viaje al pasado para cambiar el curso del tiempo y salvar a la humanidad. Nada especialmente nuevo, pero al fin y al cabo una historia emocionante por la manera en que está desarrollada.

La trama significa también el regreso puntual de Jane Foster después de un larguísimo tiempo de ausencia, aunque en un papel totalmente pasivo. De modo anecdótico, podemos ver a Jane felizmente casada y esperando un hijo.

En cualquier caso, lo más relevante que nos deja la aventura son dos hermanos huérfanos, Mick y Kevin Mortensen, a quienes Thor decide trasladar a Asgard. Allí, Volstagg se ofrece como padre adoptivo de modo que los niños pasan a formar parte de la ya numerosa prole del personaje, entre ellos la valiente Gunnhild.

Porque la vida en Asgard sigue su curso pese a la ausencia de Thor. Además de apreciar la difícil adaptación de los dos recién llegados a su nuevo entorno, vemos también cómo Balder manda construir una enorme funda para encerrar para siempre la descomunal espada de Surtur. O también asistimos al intento de Heimdall de rescatar a la Encantadora de su lamento por la heroica muerte de su compañero, el Verdugo, de quien no hizo más que burlarse.

Por su parte, Thor vuelve a recurrir a su identidad terrestre, Sigurd Jarlson. Recordemos que Simonson se inventó esta nueva identidad después de finiquitar definitivamente a Don Blake.

El siguiente paso consiste en un cruce con la Masacre Mutante, el evento desarrollado principalmente en las colecciones mutantes. Thor ayuda a rescatar al Ángel de los Merodeadores, el grupo responsable de la masacre, pero se lleva de la aventura un brazo roto, un hecho que enlaza directamente con la siguiente línea argumental.

La gran saga final.

La nueva estancia en la Tierra no libra a Thor de las amenazas procedentes de los otros reinos. Hela prepara su venganza y lo que comienza como un ataque acaba evolucionando en otra extensa saga.

La venganza de Hela consiste en convertir a Thor en vulnerable dentro de su propia inmortalidad. Sus huesos rotos ya no podrán sanar y su cuerpo irá deteriorándose de manera imparable. Thor vivirá para suplicar su propia muerte.

De momento, nuestro héroe acude a Tony Stark, que le fabrica un brazo armado para cubrir su maltrecho miembro. Un brazo armado que tan sólo es el primer paso de una completa renovación de la imagen de nuestro protagonista, que culminará con una armadura de cuerpo entero.

La armadura se convierte así en el nuevo y flamante uniforme de Thor, que abandona por primera vez su atuendo clásico para adoptar una nueva imagen.

Pero antes de llegar a ese punto, Loki aprovecha astutamente la situación de vulnerabilidad de su hermano para enfrentarlo al Hombre Absorbente con la intención de romperle los huesos. Un complejo juego de Loki que cuenta también con otra pieza fundamental: los gigantes de hielo de Jotunheim. Y, por si fuera poco, entra en juego también el Hombre de Hielo de Factor-X, en una participación situada justo después de la Masacre Mutante.

Para acabar de complicar las cosas, Thor sufre además el ataque de los elfos oscuros de Svartalfheim y de su enorme guerrero Grendel.

En definitiva, acción sin fin, tensión y emoción en otra saga portentosa.

Pero no todo termina aquí. Podríamos decir que esta saga constituye el preludio, o incluso el primer acto, de una saga todavía mayor.

La venganza de los gigantes de hielo, principal hilo conductor, provoca la entrada en escena de Jormungand, la legendaria serpiente de Midgard vinculada al Ragnarok. Sin embargo, antes de llegar al enfrentamiento definitivo, Simonson nos regala una inesperada sorpresa con la irrupción de Fin Fang Foom, uno de los monstruos de la era Lee-Kirby de los primeros tiempos de Marvel, cuando la editorial todavía publicaba historias cortas de monstruos y ciencia ficción.

   Simonson decide así recuperar —o hacer un amago de recuperar— al emblemático dragón parlante cuando los gigantes de hielo lo despiertan de su profundo sueño en el Ártico terrestre.

Por momentos, la historia recuerda aquellos viejos relatos cortos, especialmente en los diálogos entre Thor y Fin Fang Foom, algo que parece hecho con toda la intención por parte de Simonson.

En cualquier caso, las cosas no son en realidad lo que parecen, pero el autor pone aquí la primera piedra para el regreso real de Fin Fang Foom, que no tardará demasiado en producirse, aunque será en otro título clásico de la casa.

Finalmente, Jormungand se enfrenta a Thor en un combate que da lugar a uno de los números más especiales de toda la etapa. Y es que el enfrentamiento se desarrolla a lo largo de un número entero compuesto exclusivamente por viñetas a toda página o incluso a doble página.

Curiosamente, John Byrne había realizado poco antes un número de Hulk de idénticas características que no había sido aceptado para su publicación dentro de la colección mensual del gigante verde. A Simonson, en cambio, sí se le permite llevar a cabo el experimento.

El número es tan especial que el propio Walter Simonson se permite regresar puntualmente a sus labores de dibujante, aunque limitándose esta vez a los bocetos y dejando el acabado a Sal Buscema.

El resultado es, por supuesto, espectacular, aunque también es cierto que la historia narrada equivale a unas pocas páginas de cómic convencional.

Tras pasar de forma tangencial por la miniserie Mefisto Vs., concretamente por los acontecimientos del episodio coprotagonizado por Los Vengadores, la saga entra de nuevo en un extenso tejido de personajes y tramas. De hecho, la historia toma aquí dos caminos paralelos que terminarán confluyendo.

Por un lado, está la misteriosa plaga que afecta a toda Asgard desde varios números atrás, con la excepción de los recién llegados Mick y Kevin, además de Kurse. El que anteriormente fuera Algrim, una vez cumplido su objetivo, ha sufrido una especie de reinicio que lo ha convertido en un obediente siervo robótico desprovisto del habla.

A ellos se suman unos prematuramente recuperados Balder, Volstagg y su pequeña Hildy. Todos ellos deberán hacer frente a la invasión de los Gigantes de Hielo liderados por Utgard-Loki.

Por el otro lado, están Loki y Hela. El primero vuelve a entrar en acción, esta vez acompañado por el Destructor. La aparición del monstruo mecánico nos deja otra de esas imágenes impactantes de esta gloriosa etapa, la del propio Destructor vestido con las ropas de Thor y armado con el martillo uru.

En cuanto a Hela, que recordemos es el detonante de toda esta extensa saga, espera en su reino de muerte el avance del Destructor-Thor.

Estos son los dos escenarios que acaban confluyendo en el espectacular desenlace final, desarrollado en un doble número que conmemora los 300 números de Thor y que coincide, además, con el cierre de esta increíble etapa de Walter Simonson. Conviene aclarar que, en realidad, el número que aparece en portada es el 382, pues recordemos que Thor inició su andadura en el número 83 de Journey into Mystery.

En resumen, un espectacular último número que pasa por encima de las posibles dudas que haya podido generar el desarrollo de la propia saga.

Un número final de etapa en el que Simonson deja prácticamente todas las tramas perfectamente cerradas: la maldición de Hela, los Gigantes de Hielo y la plaga que afecta a Asgard. Y todavía hay espacio para una última guinda: la imagen del perdón de Hela a Skurge, el Verdugo, a quien finalmente envía rumbo al Valhalla.

Simonson tan sólo deja una pregunta en el aire, la que concierne al destino de Odín. Pero para eso habrá que esperar a los autores que tomen el relevo de Walter Simonson en la siguiente etapa de las aventuras del Dios del Trueno.

Conclusión.

Un segundo volumen de la etapa de Walter Simonson en Thor que está por debajo del insuperable primero. Es quizás un tomo algo más irregular y con algunas decisiones que pueden generar ciertas dudas.

Simonson rebaja en determinados momentos la épica característica de su etapa para introducir una mayor dosis de humor, política y humanidad. Son historias algo más terrenales dentro de la grandilocuencia habitual de la colección, algo que, por sí mismo, no supone en absoluto algo negativo.

También encontramos, sin embargo, algunas sagas brillantes, un trabajo gráfico excelente de Sal Buscema y un buen puñado de momentos memorables.

En definitiva, este segundo volumen completa una obra inigualable que redefinió a Thor y a todo su entorno, dejando una huella que seguirá presente durante décadas.

En conclusión, un volumen altamente recomendable.

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